El FENS Forum es el congreso de neurociencia más grande de Europa y reúne cada dos años a miles de investigadores, clínicos y estudiantes de todo el mundo. La edición de 2026 se celebró del 6 al 10 de julio en Barcelona, y sirvió de punto de encuentro para poner en común los avances más recientes en el campo.
El campo de la neurociencia lleva décadas centrado en el estudio de las enfermedades neurológicas y los trastornos psiquiátricos. Sin embargo, en los últimos años los psicodélicos se han ido incorporando al campo de la neurociencia por distintas vías: como posibles tratamientos en sí mismos, como herramientas para entender mejor los mecanismos de neuroplasticidad del cerebro, y también como punto de partida para desarrollar nuevos fármacos inspirados en los mecanismos de los psicodélicos que amplíen su aplicación terapéutica. Esta ampliación de enfoques de investigación se observó en el FENS Forum 2026, que fue una de las primeras veces en que la neurociencia psicodélica se abordó a gran escala dentro de un congreso internacional, tanto en pósteres como en sesiones específicas.

Así lo reflejó, por ejemplo, el evento satélite dedicado exclusivamente a la investigación psicodélica, organizado por la Acción COST PSY-NET. Las Acciones COST son redes de cooperación científica financiadas por la Unión Europea que conectan a instituciones académicas, industria y organismos reguladores en torno a un tema concreto, y en este caso en torno a la investigación psicodélica. El evento se centró en discutir de forma crítica los principales retos metodológicos y regulatorios que enfrenta hoy el campo, desde los límites de los modelos animales hasta la aprobación clínica.
A lo largo del congreso, los psicodélicos estuvieron presentes tanto en pósteres como en charlas y simposios, con contribuciones de laboratorios de distintos países europeos que reflejan la variedad de líneas que se están explorando en este momento. Por ejemplo, un estudio de neuroimagen en personas con experiencia previa en el uso de ayahuasca mostró que dosis más altas de DMT reducen la conectividad entre la corteza prefrontal y el núcleo accumbens, una región clave del circuito de recompensa, lo que abre una vía para entender su efecto sobre la motivación y el bienestar subjetivo. En el ámbito preclínico, un estudio en ratas con un modelo de autoadministración de cocaína mostró que tanto la psilocibina como la ibogaína aceleran la extinción de la conducta de búsqueda de droga, aunque ninguno de los dos compuestos logró reducir la recaída provocada por estímulos asociados al consumo.
Ver esta diversidad de enfoques, desde la adicción hasta el envejecimiento cognitivo, reunida en un mismo congreso es un buen indicador de hacia dónde avanza el campo de los psicodélicos. La neurociencia psicodélica ya no se limita a demostrar que estos compuestos «funcionan», sino que está empezando a hacerse las preguntas metodológicas y traslacionales necesarias para consolidarse como un área de investigación sólida dentro de la neurociencia.

