Paisaje verde y cielo azul desenfocados por el movimiento

Psicodélicos y neuroplasticidad: ¿es más, realmente mejor?

Publicado: 15 de octubre de 2026  ·  Última revisión: 26 de octubre de 2026
Uno de los fundadores de Inawe. Graduado en Farmacia y máster en Neurociencia Clínica y Cognitiva (Maastricht); doctorando en Coimbra sobre psicodélicos y cognición social. Voluntario de Energy Control.

La neuroplasticidad se ha convertido en uno de los conceptos más utilizados para explicar los posibles efectos terapéuticos de los psicodélicos. Habitualmente, se describe como la capacidad del cerebro para modificar sus conexiones y su funcionamiento en respuesta a distintas experiencias. Sin embargo, ¿significa esto que cualquier cambio cerebral es necesariamente beneficioso?

Un artículo publicado en Frontiers in Neuroscience plantea precisamente esta cuestión. Los autores argumentan que la neuroplasticidad, entendida como la modificación de estructuras o funciones cerebrales, no debe confundirse con la capacidad de adaptación psicológica. De hecho, algunos procesos de aprendizaje pueden contribuir a consolidar patrones rígidos y maladaptativos, como los asociados a determinados trastornos mentales.

Para abordar esta distinción, los investigadores proponen un nuevo modelo denominado plasticidad mediacional y recalibrativa (MR-P), que diferencia dos procesos complementarios.

El primero, la plasticidad mediacional, hace referencia a un estado transitorio de mayor sensibilidad al cambio. Según los autores, los psicodélicos podrían facilitar este estado mediante modificaciones en la dinámica cerebral y la experiencia consciente, aumentando la receptividad a nuevas experiencias e influencias del entorno.

Árboles de hojas anaranjadas reflejados en el agua sobre fondo azul claro

El segundo, la plasticidad recalibrativa, describe los procesos posteriores mediante los cuales esa mayor capacidad de cambio podría traducirse en una recuperación de la flexibilidad psicológica y una adaptación más saludable.

Una de las principales aportaciones del modelo es que la plasticidad no implica necesariamente una mejoría clínica. Una mayor sensibilidad al entorno también podría favorecer la consolidación de patrones perjudiciales si las condiciones no son adecuadas.

En este sentido, los autores destacan la importancia del contexto terapéutico, las expectativas, la relación con los profesionales, la experiencia subjetiva y las circunstancias personales y sociales. Los psicodélicos no actuarían únicamente mediante sus efectos farmacológicos, sino como posibles facilitadores de procesos de cambio cuya dirección dependería, en parte, de estos factores.

El artículo también cuestiona la utilización de marcadores biológicos, como la formación de nuevas conexiones sinápticas, como indicadores suficientes de eficacia terapéutica. Para comprender mejor estos tratamientos, sería necesario estudiar cómo los cambios cerebrales se relacionan con modificaciones duraderas en el comportamiento, la flexibilidad psicológica y la salud mental.

Aunque se trata de una propuesta teórica que todavía requiere validación experimental, el trabajo ofrece un marco para investigar los mecanismos terapéuticos de los psicodélicos desde una perspectiva más amplia, en la que los cambios neurobiológicos, la experiencia psicológica y el contexto interactúan para determinar los resultados.