El asma es una enfermedad inflamatoria crónica de las vías aéreas que dificulta la respiración. Aunque existen tratamientos eficaces, muchos pacientes dependen de corticoides, que, pese a su efectividad, pueden provocar efectos adversos y debilitar el sistema inmunitario de forma general, aumentando la vulnerabilidad a infecciones. Una investigación, publicada en Life Sciences, dirigida por el Dr. Charles Nichols en la Louisiana State University (EE. UU.), sugiere que una vía alternativa (centrada en el sistema de la serotonina) podría ofrecer una solución más precisa y potente.
La hipótesis del estudio parte de observaciones previas del grupo, que habían demostrado que la activación del receptor serotoninérgico 5-HT2A, el mismo al que se unen los psicodélicos, ejerce potentes efectos antiinflamatorios. Dado que estos receptores están ampliamente distribuidos en el organismo, incluidos los pulmones y diversas células del sistema inmunitario, plantearon que su activación selectiva podría atenuar la inflamación característica del asma. El equipo desarrolló un modelo de asma crónico en ratones que reproduce características clave de la enfermedad humana. Una vez establecida la sintomatología asmática, los animales recibieron durante cuatro días un tratamiento intranasal con R-DOI, un psicodélico que activa selectivamente el receptor de serotonina 5-HT2A. Otros psicodélicos como la psilocibina o el LSD también activan este receptor; la particularidad del R-DOI es su alta especificidad, es decir, que “elige” a este receptor, como una llave diseñada para una sola cerradura, en lugar de activar muchos a la vez.

El tratamiento no solo mejoró la función respiratoria, sino que redujo de forma notable los daños estructurales del asma. Se observó una disminución cercana al 70 % en la fibrosis pulmonar y el depósito de colágeno, responsables del endurecimiento de las vías respiratorias. También se redujo significativamente la producción excesiva de moco y la inflamación bronquial. A diferencia de los corticoides, el R-DOI no suprimió globalmente el sistema inmunitario, sino que bloqueó rutas inflamatorias concretas, permitiendo que el organismo mantuviera sus defensas.
Para entenderlo mejor, puede compararse el pulmón asmático con una tubería vieja llena de óxido (fibrosis) y residuos (moco) que dificultan el paso del agua. Los corticoides serían como cerrar el suministro de toda la casa para evitar fugas. En cambio, este psicodélico actuaría como un producto específico que limpia sólo esa tubería dañada, sin afectar al resto del sistema.
Solemos asociar los psicodélicos con el tratamiento en enfermedades mentales, de hecho en países como Alemania y la República Checa ya se ha aprobado su uso clínico. Sin embargo, este estudio propone un cambio de perspectiva, ampliando el rango de patologías a las que podría beneficiar. Los efectos antiinflamatorios de los psicodélicos podrían ser relevantes para enfermedades inflamatorias y autoinmunes, además de comprender mejor el papel de la inflamación en los trastornos mentales. De hecho, en muchas enfermedades psiquiátricas se han descrito patrones de inflamación sistémica o neuroinflamación, lo que sugiere que parte de los beneficios observados con los psicodélicos podría estar mediada, al menos en parte, por su capacidad para modular estos procesos.

