El LSD y otros psicodélicos están siendo cada vez más investigados por sus efectos en la mente humana y su potencial uso terapéutico dentro del marco de la terapia asistida con psicodélicos. Un reciente estudio, que examinó a 213 personas sanas a las que se administró LSD ha arrojado luz sobre los factores que influyen en la experiencia de una persona al consumir este psicodélico. Aunque la dosis es uno de los elementos clave, el estudio revela que el estado emocional y la personalidad también juegan un papel determinante.
En el estudio, se investigó el rol de diferentes factores, evaluados antes de la ingesta de LSD, en la experiencia subjetiva con dicho psicodélico evaluado con diferentes escalas tales como la escala de 5 dimensiones de estados alterados de consciencia, o el cuestionario de experiencia mística. Los factores a investigar fueron: la influencia del sexo, la edad, la dosis, el peso corporal, la farmacogenética, la experiencia con la droga, la personalidad, el entorno y el estado de ánimo.
Los resultados revelaron que, a parte de la dosis empleada, el estado mental y emocional previo al consumo podría cambiar significativamente la naturaleza de la experiencia, de tal forma que los individuos que entraron a la experiencia con un alto nivel de ansiedad o excitabilidad emocional reportaron más frecuentemente efectos desafiantes, como la pérdida de control o sentimientos de disociación. Estos «malos viajes» son menos comunes en personas que llegan a la experiencia con un estado mental positivo y equilibrado.

Además del estado emocional, el estudio encontró que ciertos rasgos de personalidad, como el de apertura a nuevas experiencias, están relacionados con una mayor probabilidad de tener vivencias introspectivas y placenteras. Las personas con este rasgo de personalidad tuvieron experiencias evaluadas de forma más positiva que aquellos con menos apertura o más ansiedad quienes mostraban tener una experiencia más difícil. Esto está relacionado con el concepto de «set«, que se refiere al estado mental del usuario antes del consumo.
Esto es especialmente relevante para entender los posibles riesgos de los psicodélicos, ya que estos efectos pueden ser intensificados si no se tiene el soporte adecuado, como ocurre en entornos mal preparados. La preparación adecuada del individuo y del entorno en el que se consume la sustancia puede marcar la diferencia en los resultados. Un «set» positivo y un «setting» seguro son clave para maximizar los efectos beneficiosos y minimizar los riesgos.
Por tanto, el éxito de una experiencia psicodélica no solo depende de la dosis, sino también del estado mental previo y de la personalidad del individuo. Esto aumenta las posibilidades de tener una experiencia terapéutica positiva y de reducir el riesgo de efectos negativos.

