El uso de psicodélicos como posible apoyo para la salud mental está ganando atención, pero su impacto en personas diagnosticadas con trastorno del espectro autista (TEA) ha sido poco investigado, pese a diferentes investigaciones que han mostrado la capacidad de estos compuestos de modular la cognición social. Con el fin de abordar más en profundidad esta cuestión, un grupo de investigación de la University College London exploró cómo una experiencia psicodélica puede influir en el bienestar emocional y la participación social de adultos con TEA.
El estudio recopiló respuestas de 233 personas con TEA adultas, quienes habían consumido un psicodélico al menos una vez, y a las que se les pidió compartir los efectos de su experiencia más significativa con estos compuestos. Los hallazgos fueron alentadores: 82% de las personas encuestadas reportaron una reducción en el malestar psicológico, 78% mencionaron una disminución en la ansiedad social y 70% indicaron que se sentían más conectadas socialmente tras la experiencia.

El estudio sugiere que los beneficios percibidos están relacionados con un aumento en la flexibilidad psicológica, es decir, la capacidad de adaptar los pensamientos y comportamientos a diferentes situaciones. Este tipo de flexibilidad es importante para muchas personas, ya que contribuye al manejo del cambio y la adaptación a nuevas circunstancias.
Es importante mencionar que no todas las experiencias fueron positivas: alrededor del 20% de las personas participantes informaron efectos adversos, como mayor ansiedad o incomodidad. Esto destaca la importancia de un contexto seguro y de contar con un acompañamiento adecuado para maximizar los beneficios y reducir los riesgos.
Si bien estos resultados son prometedores, en el estudio, el 41 % de la muestra eran personas que fueron auto diagnosticadas con TEA y aún se necesitan más investigaciones controladas para confirmar estos hallazgos. Sin embargo, los resultados abren una puerta para considerar los psicodélicos como parte de un enfoque más amplio para mejorar el bienestar de las personas autistas, priorizando su calidad de vida y las conexiones sociales.

