La aprobación de las Terapias Asistidas con Psicodélicos (TAP) para la mejora de la salud mental está cada vez más cerca. Reflejo de ello es el interés mostrado por la la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) por las terapias asistidas con psicodélicos. En concreto, tras asignar como “Terapias Innovadoras” a la MDMA para el trastorno de estrés post-traumático, y a la psilocibina para la depresión resistente al tratamiento, ha sido ahora el turno de la LSD para el tratamiento del trastorno de ansiedad generalizada (TAG).
La designación de “terapia innovadora”, implica que la FDA concede una revisión prioritaria a un compuesto en base a ensayos clínicos que demuestren que dicho tratamiento puede ofrecer ventajas sustanciales con respecto al resto de opciones disponibles. En este caso, ello implica una aceleración en el proceso de aprobación de la LSD para el TAG.

La empresa detrás del desarrollo de este derivado de LSD, que recibe el nombre de MM120 (tartrato de d-lisergida), ha sido MindMed, quién en una nota de prensa mostraba los resultados muy prometedores del ensayo clínico evaluando la eficacia de este compuesto para el TAG.
El estudio encontró que una sola dosis oral de MM120 tuvo un impacto significativo en la reducción de los síntomas de ansiedad durante un periodo de 12 semanas en comparación con un grupo que recibió un placebo. Esto significa que el tratamiento no solo fue efectivo, sino que también mantuvo su efectividad durante un período prolongado. Además, la mayoría de los efectos secundarios fueron leves y temporales, lo que sugiere que el tratamiento fue bien tolerado por los participantes del estudio.
MindMed tiene previsto reunirse con la FDA para discutir los resultados del estudio y comenzar pruebas adicionales en la segunda mitad de 2024. Esta noticia es importante porque ofrece esperanza a las personas que sufren de TAG, una condición que puede ser muy debilitante.
En resumen, este avance en el tratamiento de la ansiedad es emocionante y prometedor. Ofrece nuevas posibilidades para quienes luchan contra esta condición y podría marcar un cambio significativo en cómo se aborda y trata la ansiedad en el futuro.

