¿Funcionan las microdosis? Una actualización de la evidencia reciente

En los últimos años, las microdosis, que consisten en el consumo de dosis muy pequeñas de psicodélicos que no producen efectos perceptuales, se ha convertido en una práctica cada vez más popular. Sin embargo, la evidencia científica disponible muestra una imagen más compleja en lo que a su utilidad terapéutica se refiere. Tres estudios recientes han permitido comprender mejor qué efectos puede tener esta práctica y cuáles siguen siendo especulativos.

El primer grupo de datos proviene de dos estudios doble ciego y controlados con placebo que evaluaron los efectos de ingerir microdosis de psilocibina cada tres días durante 6 o 10 semanas en funciones cognitivas y emocionales. Este diseño minimiza el papel de las expectativas, ya que ni los participantes ni los investigadores saben quién recibe la sustancia activa. Los resultados mostraron que, aunque algunos participantes reportaron sentirse más creativos o mejor emocionalmente, los efectos objetivos fueron modestos o inexistentes en términos de cognición, creatividad y bienestar emocional. Esto sugiere que los beneficios percibidos podrían ser en gran medida debido a la expectativa o al acto ritualizado de microdosificación, más que a los efectos reales de la sustancia.

microdosis funcionan?

Un segundo estudio, evaluó microdosis de LSD en personas con depresión mayor, consumidas cada dos días hasta un total de 8 semanas. En este caso, sí se observaron mejoras subjetivas en el estado de ánimo, la energía y la motivación de los participantes. Sin embargo, al no contar con un grupo placebo ni ocultación de la sustancia, no es posible determinar si estas mejoras se deben realmente al LSD. Este tipo de estudios es útil para generar hipótesis, pero no permite establecer conclusiones clínicas firmes, ya que los efectos placebo y la esperanza de recibir un tratamiento innovador pueden influir fuertemente en los resultados.

Finalmente, un tercer estudio, en este caso aleatorizado doble ciego examinó si la administración de 15 microgramos de LSD cada dos días durante dos semanas podría alterar la percepción del dolor en voluntarios sanos. Los resultados mostraron que no hubo diferencias significativas en los umbrales de dolor entre los que recibieron LSD y los que recibieron placebo, sugiriendo que los efectos fisiológicos de la microdosis son limitados, al menos en lo que respecta a la percepción del dolor.

En conjunto, estos estudios dibujan un panorama prudente: la microdosis parece ser una práctica bien tolerada y asociada en algunos casos a experiencias subjetivas positivas, pero la evidencia controlada indica que sus efectos objetivos son inconsistentes o difíciles de distinguir del placebo. Esto no significa que la microdosis carezca de todo potencial; más bien, señala que su validación científica aún está en una fase temprana y que se necesitan ensayos más robustos para comprender sus verdaderos beneficios y límites.Para la comunidad interesada en la investigación y la terapia asistida con psicodélicos, el mensaje es claro: la microdosis es una promesa todavía no demostrada, y el entusiasmo debe ir acompañado de criterio, cautela, rigor y respeto por la evidencia disponible.

inawe
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