Cegamiento-en-EECC-con-psicodelicos

Cuando el doble ciego falla: ensayos clínicos con psicodélicos

La investigación clínica moderna se sostiene sobre un pilar fundamental: el doble ciego. Ni quien recibe el tratamiento ni quien lo administra sabe qué sustancia se ha asignado. Este diseño reduce expectativas, sesgos y efectos placebo, y permite atribuir los resultados al fármaco y no al contexto. Con los psicodélicos, este estándar empieza a tambalearse.

Un ISRS puede tardar semanas en generar efectos percibibles; una benzodiacepina, aunque sedante, no produce transformaciones fenomenológicas profundas. En cambio, sustancias psicodélicas clásicas, como psilocibina, LSD, ayahuasca o DMT producen alteraciones obvias de conciencia (alucinaciones, distorsión temporal, o disolución del yo) en menos de una hora. La ausencia de estos efectos hace que quienes reciben placebo sean conscientes de su condición experimental, rompiendo de facto el cegamiento tanto para participantes como para terapeutas.

Esta “ruptura del ciego” no es un detalle metodológico: es uno de los mayores retos de la psicofarmacología contemporánea. La literatura indica que los ensayos con psicodélicos tienden a sobreestimar los beneficios precisamente por esta rotura del cegamiento y por las altas expectativas de los participantes

La evidencia empírica es contundente: en varios ensayos recientes más del 90% de los participantes y terapeutas, identificaron correctamente si recibieron el psicodélico o placebo. Este problema metodológico ha tenido incluso consecuencias regulatorias: en 2024 la FDA rechazó una solicitud de aprobación de terapia asistida con MDMA en parte por dudas sobre el cegamiento en los ensayos clínicos implicados.

Para abordar este problema se han utilizado, además del placebo inerte, los llamados “placebos activos”, como niacina, benadryl o dosis bajas del psicodélico. Estos comparadores pueden provocar algunas sensaciones físicas o cambios leves, pero no imitan la experiencia psicodélica completa. Así, la integridad del cegamiento sigue siendo frágil.

Frente a estas dificultades, se proponen diseños alternativos. Uno es el diseño cruzado, en el que cada participante recibe en momentos distintos tanto el fármaco activo como el control, comparando dentro del mismo individuo. Otra estrategia es reclutar más pacientes “psicodélico-naïve” (sin experiencia previa con estas sustancias), que podrían tener expectativas menores y por tanto sufrir menos la ruptura del cegamiento. De hecho, especialistas sugieren buscar voluntarios a través de la atención clínica habitual en vez de asociaciones promotoras de psicodélicos, para reducir el entusiasmo previo y el deseo de acceder al tratamiento.

La ruptura del ciego, no invalida la evidencia; pero amplifica los efectos placebo y nocebo y puede modificar el ambiente terapéutico, complicando la interpretación de los resultados. Esto sugiere que el modelo clásico de doble ciego quizá no sea plenamente adecuado para el estudio de psicodélicos, del mismo modo que ya ocurre en áreas como la cirugía, la fisioterapia o la psicoterapia.

Los psicodélicos obligan a replantear el método sin renunciar al rigor. Quizá el futuro no pase por intentar “cegar” lo que no puede cegarse, sino por diseñar estudios que reconozcan estas particularidades, las midan y las controlen explícitamente, en lugar de fingir que el doble ciego funciona igual que con cualquier otro fármaco.

inawe
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.