En los últimos años, ha habido un gran avance en nuestra comprensión de cómo las bacterias y microorganismos de nuestro intestino, conocidos como microbiota intestinal, pueden influir en nuestra salud mental. Lo mismo ha sucedido con la Terapia Asistida con Psicodélicos (TAP). Está claro que está surgiendo una prometedora forma de tratar trastornos como la depresión y la ansiedad.
En una revisión bibliográfica realizada por John R. Kelly et al.,(2023) se resalta la importancia del eje microbiota-intestino-cerebro (MGB), en la predicción de la respuesta a la TAP. Este sistema de comunicación entre el intestino y el cerebro sugiere la posibilidad de adaptar estrategias dietéticas y de estilo de vida para mejorar la eficacia de dicha terapia en cada individuo.
La interacción entre los microorganismos intestinales y las sustancias psicodélicas puede influir en la respuesta del cuerpo a estas últimas, así como en su eficacia para tratar trastornos mentales. Además, la composición de nuestra microbiota intestinal puede afectar a cómo respondemos a otros tratamientos psiquiátricos y la aparición de efectos secundarios.

El eje MGB no solo influye en la salud mental, sino que también desempeña un papel crucial en la regulación de los sistemas inmunológico y endocrino, lo que subraya su importancia en la salud general del individuo.
Los estudios sobre la microbiota intestinal han revelado la estrecha conexión entre el intestino y el cerebro. Esta microbiota, compuesta por billones de microorganismos, desempeña funciones vitales en la regulación del sistema inmunológico, la producción de neurotransmisores y la síntesis de vitaminas esenciales. Los cambios en la composición de esta microbiota se han asociado con trastornos como la depresión, la ansiedad y el trastorno obsesivo-compulsivo.
Factores como la dieta, el estrés y los medicamentos pueden alterar la microbiota intestinal, lo que a su vez puede afectar la salud mental y la respuesta a la TAP. Por ejemplo, una dieta rica en alimentos procesados y baja en fibra puede tener un impacto negativo en la composición de la microbiota intestinal, disminuyendo la eficacia de la terapia psicodélica.
Aunque la investigación sobre psicodélicos está en sus primeras etapas, el estudio de la relación entre la microbiota intestinal y la TAP muestra un gran potencial para mejorar el tratamiento de trastornos mentales. La terapia psicodélica, al promover cambios en la percepción, la cognición y la personalidad, puede tener efectos duraderos en la salud mental, facilitados por la interacción con el eje MGB.
En conclusión, la investigación sobre la conexión entre la microbiota intestinal y la TAP ofrece nuevas perspectivas para abordar los trastornos mentales de manera más efectiva y personalizada. Comprender mejor cómo interactúan estos sistemas en nuestro cuerpo puede conducir a enfoques más integrales que mejoren significativamente la calidad de vida de los pacientes.
Para acceder al artículo completo puede hacer clic en el siguiente enlace: https://www.elsevier.es/en-revista-international-journal-clinical-health-psychology-355-pdf-S1697260022000576

