La República Checa ha dado un paso histórico al aprobar una legislación que permitirá el uso médico de la psilocibina para tratar trastornos como la depresión, la ansiedad, el trastorno de estrés postraumático (TEPT) y las adicciones. De este modo, se convierte en el tercer país del mundo —tras Suiza y Australia— en abrir el acceso clínico a terapias psicodélicas.
El Parlamento checo ha aprobado por amplia mayoría el uso médico de la psilocibina, que se administrará exclusivamente en clínicas autorizadas y bajo supervisión psiquiátrica, como parte de programas de psicoterapia asistida con psicodélicos. Aunque las indicaciones clínicas aún se están definiendo, la ley prioriza la seguridad y el rigor profesional. Solo queda pendiente su aprobación final en el Senado, que se prevé favorable.

El impacto de esta medida es muy significativo ya que en Chequia, alrededor de 1,5 millones de personas padecen trastornos de salud mental, y más del 80 % no recibe atención especializada. Este nuevo enfoque terapéutico ofrece una alternativa prometedora, especialmente para quienes no han respondido a tratamientos convencionales. Como señaló el parlamentario Tomáš Sadílek:
La República Checa se convierte en líder en este campo, abriendo la puerta a un tratamiento eficaz de las enfermedades mentales mediante el uso médico de la psilocibina, más allá del contexto exclusivo de la investigación.
La decisión de la República Checa trasciende lo nacional y puede servir de modelo para otros países europeos, aportando datos clave sobre eficacia, seguridad y aplicación clínica. Además, recupera su histórica posición en la investigación psicodélica, ya que Checoslovaquia lideró los estudios clínicos con LSD antes de su prohibición, ahora con un enfoque ético y científico renovado.
Gracias a esta nueva medida, en la República Checa se podrán aplicar terapias asistidas con psicodélicos en patologías con evidencia clínica, como el trastorno de estrés postraumático (TEPT), adicciones, depresión resistente al tratamiento, dolor crónico y enfermedades neurodegenerativas como el Alzhéimer. Este marco legal permitirá ampliar el acceso a tratamientos innovadores y respaldados por estudios científicos.
El ejemplo de la República Checa marca un hito para la medicina psicodélica en Europa y abre la puerta a futuros avances en otros países. Iniciativas como el primer proyecto europeo de investigación con psilocibina confirman que el impulso por integrar estas terapias en la práctica clínica europea es cada vez más sólido.

